En Defensa de la Educación (Parte II)

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XV Nro. 76 correspondiente al mes de  agosto de 2016)

EN DEFENSA DE LA EDUCACION (Parte II)

Al iniciarse la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco volvió a indicar su hagan lío en el primer encuentro con los jóvenes en Cracovia (Polonia). Les dijo que no tengan miedo y que cumplan con su deber, que es “hacer lío toda la noche”. Pues precisamente aquí, por estos pagos, parece que la noche está comenzando a envolver al Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (PROG.R.ES.AR.), ya que son muchos los estudiantes universitarios que, en el mes de julio, han dejado de percibir los $ 720 correspondientes a dicho beneficio.

Si bien el Ministerio de Educación y la A.N.Se.S. dicen que se trata de un inconveniente técnico, muchos Consejeros estudiantiles intuyen que estamos en presencia de la desarticulación del programa. Han pasado los primeros siete (7) meses del año en curso y vemos que tanto el tarifazo como la alta inflación han impactado muy fuerte en el presupuesto de las universidades. A ello se suma el retraso del Gobierno Nacional en la asignación de los recursos necesarios y la falta de financiamiento para programas específicos en lo atinente a nuestros adolescentes.

Recordemos que el Plan Progresar —que cuenta en la actualidad con casi un millón de beneficiarios— rige desde principios de 2014 para que los jóvenes entre los 18 y 24 años de edad inicien o completen sus estudios, en cualquier nivel educativo. Si bien la asignación mensual actual es de $ 900, los estudiantes reciben solamente el ochenta por ciento y el resto se abona cuando acreditan la regularidad en sus estudios. Ante tal falta de pago, se formó un grupo en Facebook denominado Beneficiarios Suspendidos del Progresar que ya tiene unos mil quinientos miembros.

La mayor parte de los adolescentes perjudicados pertenecen a la Universidad Nacional de Buenos Aires y creemos que es correcto que se agrupen —sin miedos y haciendo lío— en defensa de sus derechos y garantías. Máxime si se tiene en consideración que la referida ausencia de fondos ya ha afectado, entre muchas otras conquistas, al Plan Conectar Igualdad; al Plan Fines; al Programa Nacional de Educación Sexual Integral; al Programa de Educación Artística; al Programa de Educación en Contextos de Encierro para las escuelas en los orfanatos, las cárceles y los hospitales.

Respecto a la juventud y en materia educativa, los organismos del Estado —junto a la familia y a la comunidad toda— tienen que asegurar el desarrollo de la personalidad hasta el máximo de sus potencialidades, así como el goce de una vida digna y plena. Esto implica atender al crecimiento integral de los jóvenes, al fortalecimiento de los valores solidarios y de tolerancia, al respeto por los derechos humanos, y a la firme  preparación para el ejercicio de la ciudadanía, evitando que sean considerados como meros y simples consumidores según las reglas del mercado.

Hay que continuar la lucha contra tales normas del libre comercio a través de planes a favor de los jóvenes, pues para ellos el tema de lo inclusivo debe ser hoy la cuestión social por excelencia. Eso ya que se están desmantelando los programas Jóvenes y Memoria; Educación y Prevención de Adicciones; Comunidad y Convivencia Escolar; los Centros de Actividades Infantiles y los Centros de Actividades Juveniles. E incluso se han eliminado el Plan Nacional de Lectura; el Plan de Mejoras Institucionales; y las Orquestas Infantiles y Juveniles del programa de educación artística.

Afortunadamente, el mes de julio finalizó con cientos de jóvenes que participaron del plenario nacional de agrupaciones estudiantiles peronistas, que se llevó a cabo en la sede de la Universidad Tecnológica de Avellaneda. Allí se reivindicó la conquista del boleto estudiantil en el ámbito bonaerense, quedando como labor para el futuro la construcción social en las calles, en los colegios, en las universidades, en las fábricas, en los sindicatos, etc., como así también la pelea institucional con movilizaciones y protestas en defensa de los derechos de la niñez y de la juventud.

Seguiremos insistiendo en que lo existente social no tiene que ser la expresión única de los grandes grupos dominantes, pues debe estar sólidamente afincado en nuestros  adolescentes, en sus combates contra la exclusión y en sus búsquedas de orden inclusivo. La propuesta es persistir en la ardua tarea tendiente a que los jóvenes no se conviertan en un grupo desamparado en lo político-económico ni desprotegido en lo socio-cultural; y que no se vean amenazados de caer en una realidad degradada ni privados de participar del mayor número de logros colectivos.

 
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